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Pajarillos Regionales Vallesanos
Las Crías de las Aves.
Entre varias teorías que manejan los ornitólogos, la más aceptada es que la producción de un huevo como método de reproducción externo a la madre es un mecanismo de ahorro de peso adaptado para facilitar el vuelo de las aves evitando cargar un embrión en desarrollo. Con esa misma finalidad, las aves poseen un solo ovario funcional, el izquierdo, mientras que el derecho es rudimentario o está ausente. Incluso el tamaño de las gónadas, tanto masculinas como femeninas, disminuye durante las épocas no reproductivas volviendo a crecer al inicio del período de reproducción. Dentro del proceso evolutivo de las aves también se modificó el sistema de fertilización del ovulo; tras la cópula el semen del macho se almacena en unos pliegues especiales ubicados en la unión de la vagina con el útero y al momento de pasar el huevo por la parte más alta del oviducto llamada infundíbulo se lleva a cabo la fertilización. Resultado de esto es que hasta durante tres semanas posteriores a la cópula la hembra puede poner huevos fértiles facilitando y asegurando así la transmisión de sus genes. Otra diferencia con los mamíferos que tienen cromosomas XX y XY siendo el Y, ligado al espermatozoide, el que define el sexo del nuevo ser al momento de la fecundación, es que en las aves los cromosomas se designan ZZ y ZW siendo el W, ligado al óvulo, el que define el sexo del nuevo ser lo que sucede en este caso al momento de la ovulación.
Una vez que las aves depositan sus huevos en el nido, los mantienen calientes con su temperatura corporal mientras el embrión continúa su desarrollo; este proceso de incubación se llama empollar. El cascarón del huevo es semi permeable, tiene unos microporos que permiten el intercambio de gases, entra oxigeno que respira el embrión y sale el bióxido de carbono como producto de desecho de esa respiración. La regulación de la temperatura de los huevos se lleva a cabo por una placa especial que se localiza en el apterio ventral del ave. Se le llama apterio al espacio carente de plumas de la quilla del esternón en la pechuga. La placa de incubación es una especialización que desarrollan las hembras, y en ocasiones algunos machos, durante la época reproductiva; esta placa permite una mejor transferencia de calor a los huevos y mantiene una temperatura optima garantizando el proceso de incubación.
En algunas especies tanto el macho como la hembra comparten por periodos la incubación, en otras es la hembra la que realiza este trabajo y existen unas cuantas en que el macho es el único encargado de la incubación y la cría de los polluelos. Los progenitores están atentos al momento de la eclosión, que es cuando los polluelos o pichones con un pequeño “diente” que tienen en el pico rompen el cascarón para salir del huevo. Una vez nacidos los polluelos o pichones se pueden clasificar en dos grupos: altriciales y precoces.
Se entiende por cría altricial o nidícola (que vive en el nido) toda aquella ave que nace ciega e indefensa por completo, desnuda o apenas cubierta con un fino plumón. Especies altriciales son alrededor de 4,000 aves canoras así como los pelícanos, los martines pescadores, los pájaros carpinteros y los vencejos. En los pájaros nidícolas los picos de los pollos presentan en su periferia unos apéndices muy llamativos conocidos como boqueras y en la garganta tienen ciertas señales o manchas, también muy llamativas y de colores vistosos, que tienen el objetivo de estimular a sus progenitores al momento de que las crías abren el pico para ser alimentadas con las adquisiciones comestibles del día que hayan conseguido los padres. Las aves adultas acarrean estos productos de sus cosechas vegetales o cacerías de insectos en una bolsa membranosa llamada buche o ingluvis que se encuentra localizada en la parte inferior del cuello; es una dilatación del esófago previo a su inserción con el estómago. Las boqueras aumentan de intensidad de color cuando el polluelo está hambriento y disminuyen de tono una vez saciado, este sistema ayuda a los padres para saber cómo distribuir la comida que llevan al nido.
Se entiende por cría precoz o nidífuga (que abandona el nido) toda aquella que al eclosionar el huevo presenta los ojos abiertos y un denso plumón. En pocas horas empieza a caminar y a procurarse el alimento que ingiere por sí misma, sin la ayuda de los padres. Son especies precoces las aves de corral y los faisanes, pavos, perdices, codornices, patos, gansos y cisnes.
Existen especies de condiciones intermedias como es el caso de las aves de presa que dejan el alimento en el nido y permiten que sus crías se alimenten por sí mismas e incluso luchen por la comida en vez de alimentarlos directamente en el pico a cada uno.
Curiosidades interesantes:
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Se le llama volantón a la cría de pájaro durante la etapa en que está aprendiendo a volar y emplean el suelo o ramas de arbustos para dominar acciones como pequeños saltos con aleteos y planear distancias cortas. Aunque técnicamente ya no son polluelos porque han dejado su nido, aún dependen en parte de sus padres para alimentarse y protegerse.
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Los primeros en fotografiar un nido de aves con sus crías fueron los hermanos Richard y Kerry Chearton en 1892 quienes posteriormente publicaron el libro British Birds´ Nests.